Propósitos de año nuevo realistas planteados desde la psicología y la autocompasión

Propósitos de año nuevo realistas (y psicológicamente sanos)

2 enero , 2026

El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de una fuerte presión social por “mejorar”, “cambiar” o “empezar de cero”. Desde la psicología, sin embargo, sabemos que muchos propósitos de año nuevo fracasan no por falta de voluntad, sino por cómo están planteados. Objetivos rígidos, poco realistas o basados en la autoexigencia tienden a generar frustración, culpa y abandono temprano.

Uno de los principales problemas de los propósitos tradicionales es que suelen centrarse únicamente en el resultado (“dejar de procrastinar”, “hacer ejercicio todos los días”, “ser más productivo”) y no en el proceso ni en las condiciones emocionales necesarias para sostenerlos. La investigación en motivación muestra que cuando los objetivos están guiados por presión externa o autocrítica, la probabilidad de mantenerlos disminuye significativamente.

La Teoría de la Autodeterminación (Deci y Ryan) distingue entre motivación autónoma y motivación controlada. La primera se relaciona con metas alineadas con valores personales y necesidades psicológicas básicas (autonomía, competencia y vínculo), mientras que la segunda se basa en el miedo al fracaso, la comparación o la necesidad de aprobación. Los propósitos de año nuevo suelen activarse desde esta motivación controlada: “debería”, “tengo que”, “no es suficiente como estoy”.

Plantear metas psicológicamente sanas implica cambiar el enfoque: pasar del control a la compasión. Esto no significa renunciar al cambio, sino entenderlo como un proceso flexible, ajustable y humano. Las metas compasivas permiten el error, contemplan los altibajos emocionales y se revisan en función del contexto vital.

Un recurso útil es formular objetivos orientados a valores en lugar de resultados. Por ejemplo, en lugar de “hacer ejercicio cinco días a la semana”, plantear “cuidar mi cuerpo de una manera que sea sostenible para mí”. Este tipo de formulaciones favorecen la persistencia y reducen la sensación de fracaso cuando no se cumple un estándar rígido.

Además, es importante reconocer que el inicio de año no ocurre en un vacío emocional. Muchas personas llegan a enero cansadas, sobreestimuladas o emocionalmente saturadas tras las fiestas. Ignorar este estado interno y exigir rendimiento inmediato suele generar más desgaste que cambio real.

Desde una perspectiva psicológica, los propósitos más saludables son aquellos que se revisan periódicamente, se adaptan a las circunstancias y están atravesados por la autocompasión. Cambiar no debería implicar rechazarse, sino cuidarse mejor.

 

Referencias

  • Deci, E. L., & Ryan, R. M. (2000). The “what” and “why” of goal pursuits: Human needs and the self-determination of behavior. Psychological Inquiry, 11(4), 227–268.
  • Baumeister, R. F., & Vohs, K. D. (2007). Self‐regulation, ego depletion, and motivation. Social and Personality Psychology Compass, 1(1), 115–128.
  • Neff, K. D. (2003). Self-compassion: An alternative conceptualization of a healthy attitude toward oneself. Self and Identity, 2(2), 85–101.
  • Sheldon, K. M., & Elliot, A. J. (1999). Goal striving, need satisfaction, and longitudinal well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 76(3), 482–497.
  • Carver, C. S., & Scheier, M. F. (2012). Attention and self-regulation: A control-theory approach to human behavior. Springer.