Expresar cariño de forma segura y respetuosa
16 febrero , 2026
La experiencia de sentirse amado o querido no siempre coincide con la intención de quienes nos rodean. Muchas veces, las personas creen que demostrar afecto de una forma determinada será suficiente, pero la otra persona no la percibe como tal. Esta desconexión entre dar y recibir afecto puede generar dudas, frustración y sentimientos de soledad, incluso dentro de relaciones cercanas y saludables.
El concepto de “lenguajes del amor”, popularizado por Gary Chapman, propone que cada persona tiene formas preferidas de expresar y recibir afecto: palabras de afirmación, tiempo de calidad, actos de servicio, regalos y contacto físico. Sin embargo, la evidencia científica actual muestra que esta preferencia no es rígida y puede variar según la etapa de la vida, la cultura y el contexto relacional.
Por ejemplo, una persona puede valorar mucho el tiempo compartido como señal de cariño, mientras que su pareja puede expresar amor a través de actos concretos de ayuda. Esta discrepancia puede interpretarse erróneamente como falta de afecto. Reconocer que los lenguajes del amor son diversos y que no todas las expresiones son interpretadas de la misma manera ayuda a reducir malentendidos y conflictos innecesarios.
Además, la neurociencia afectiva respalda la importancia de la variedad en la expresión del afecto. Diferentes formas de contacto emocional activan circuitos cerebrales asociados con recompensa, seguridad y apego. La percepción de ser querido tiene un impacto directo en la regulación del estrés, el bienestar emocional y la resiliencia ante dificultades.
En el contexto familiar, comprender los lenguajes del amor puede ser especialmente útil. Los niños y adolescentes también perciben y responden de manera distinta al afecto. Algunos necesitan más contacto físico, otros palabras de afirmación, y otros se sienten seguros cuando reciben ayuda concreta. Ignorar estas diferencias puede llevar a malentendidos y frustración emocional tanto en la infancia como en la vida adulta.
Finalmente, el desarrollo de relaciones sanas implica comunicar explícitamente nuestras necesidades afectivas y aprender a reconocer las de los demás. Practicar la empatía y la observación activa ayuda a interpretar correctamente las señales de afecto, reduciendo la sensación de no ser querido y fortaleciendo la conexión emocional.
El aprendizaje de los lenguajes del amor no consiste en cambiar nuestra personalidad ni la de quienes nos rodean, sino en aumentar la comprensión mutua y la flexibilidad para recibir y expresar cariño de formas que sean significativas para cada persona.
Referencias
- Chapman, G. (2015). The 5 love languages: The secret to love that lasts. Northfield Publishing.
- Overall, N. C., et al. (2015). Partner responsiveness and the maintenance of romantic relationships: A dyadic approach. Journal of Personality and Social Psychology, 109(2), 236–258.
- Diamond, L. M., & Dickenson, J. A. (2018). The neurobiological and social foundations of love: Implications for relationships. Current Opinion in Psychology, 25, 50–55.
- Feeney, B. C., & Collins, N. L. (2015). A new look at social support: A theoretical perspective on thriving through relationships. Personality and Social Psychology Review, 19(2), 113–147.
- Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2016). Attachment in adulthood: Structure, dynamics, and change. Guilford Press.