Niño y niña jugando al aire libre en primavera, mostrando energía elevada y emociones intensas.

Emociones intensas en primavera

9 marzo , 2026

La llegada de la primavera implica cambios en el entorno, la rutina y la biología de niñas y niños. La luz solar, la temperatura, los horarios escolares y las actividades al aire libre generan variaciones en la energía y el estado de ánimo, lo que puede manifestarse como mayor irritabilidad, hiperactividad o dificultades para concentrarse.

Factores que influyen en las emociones infantiles en primavera

  1. Ritmos circadianos y luz solar: La exposición a la luz afecta la producción de melatonina y serotonina, neurotransmisores clave en la regulación del sueño y el estado de ánimo. Cambios en los horarios de luz pueden alterar temporalmente el sueño y, por tanto, la estabilidad emocional.
  2. Incremento de la actividad física: Con más tiempo al aire libre, los niños tienden a gastar más energía, lo que puede traducirse en comportamientos más activos o impulsivos dentro y fuera del aula.
  3. Cambios hormonales: Aunque más marcados en la adolescencia, incluso en la infancia la exposición al sol y los cambios de estación afectan hormonas relacionadas con la motivación y la excitabilidad.
  4. Ajustes sociales y escolares: La primavera coincide con nuevas etapas escolares o proyectos de grupo, generando emociones intensas como ansiedad, frustración o entusiasmo.

Estrategias para acompañar a los niños

  • Validar emociones: Reconocer cómo se sienten sin juzgar (“Veo que estás muy inquieto, es normal que te sientas así con tantos cambios”).
  • Rutinas consistentes: Mantener horarios de sueño, alimentación y tareas escolares ayuda a regular la energía y la irritabilidad.
  • Espacios de descarga física: Actividades como juegos al aire libre, deporte o danza permiten canalizar la energía acumulada de manera positiva.
  • Técnicas de regulación emocional: Respiración profunda, mindfulness adaptado a niños, o juegos de relajación ayudan a disminuir la intensidad emocional.
  • Observación y seguimiento: Detectar cambios que se mantengan o aumenten permite identificar posibles problemas emocionales más allá de la estación.

Acompañar adecuadamente estas emociones ayuda a que los niños:

  • Desarrollen habilidades de autorregulación emocional.
  • Fortalezcan la empatía y la conciencia de sus estados internos.
  • Eviten la internalización de la frustración o la ansiedad.
  • Aprendan a adaptarse a cambios ambientales y sociales sin sobrecarga emocional.

En resumen, la primavera puede intensificar la energía y la emocionalidad infantil, pero con estrategias de acompañamiento y regulación, estas emociones pueden transformarse en oportunidades para aprender a manejar la frustración, la excitación y la expresión emocional de manera saludable.

 

Referencias

  • Denham, S. A., & Burton, R. (2015). Social-emotional learning in early childhood. Guilford Press.
  • Malti, T., & Buchmann, M. (2017). Moral development and social-emotional learning. Developmental Review, 45, 28–43.
  • Posner, J., et al. (2016). Biological bases of emotional regulation in children. Annual Review of Psychology, 67, 441–466.
  • Romero, E., & Pons, F. (2018). Seasonal effects on mood and behavior in children: Implications for mental health. Child Psychiatry & Human Development, 49, 717–728.
  • Eisenberg, N., Spinrad, T. L., & Eggum, N. D. (2016). Emotion-related self-regulation and its relation to children’s social competence. Annual Review of Psychology, 67, 689–714.